Animal nocturno

Cuando me rodeas con tus brazos fuertes
y me acaricias los labios con tu aliento
mi mente se despoja de conciencias,
en mi espacio no existen consecuencias,
me convierto en animal nocturno,
y tú en mi presa predilecta.
Tú tienes todo bajo control,
calculas cada movimiento,
estudias cada gesto
y traduces el lenguaje de mi respiración.
Mantienes distancia entre cielo y abismo;
no como yo… que ando en el horizonte de los dos.
Tú, mi protector.
Cuando me rodeas con tus brazos fuertes
y me adentras al mundo de tus besos
abandono mi condición humana,
despierta lo primitivo en mi interior;
dejo la sensatez a un lado
y me hago tan vulnerable
a tus labios,
a tus caricias,
a tu amor.
Tú, mi perdición.
Tú mantienes la cordura
y controlas la situación.
Yo me pierdo en ti
y hago lo posible por romper
tu muro de contención.
Yo, tu tentación.
Te llevo al borde donde se pierde la conciencia,
pero no das un paso más,
y si lo das,
me proteges para que no hayan consecuencias.
Por eso confío en ti.
Con los ojos cerrados
dejo que hagas lo que quieras de mí.
Por eso desato la bestia que hay en mí,
porque cuando me ataca la locura
tú tienes cordura
suficiente para los dos.
Por eso me enamoré de ti,
porque solamente usas mi vulnerabilidad
para darme amor,
porque no me arrastras al abismo,
como lo hago yo.